viernes, 11 de octubre de 2013

50 Sombras de Grey no existe, son los padres

Rescatado un hombre con el pene atascado en la tostadora (Lavanguardia.com)


Puedo entender que un libro cause un gran revuelo, más si es de contenido erótico, el picante siempre genera interés, o al menos morbo, que para vender ejemplares es el mejor reclamo. Algunos escritores se han convertido en vende bestsellers y su cuenta corriente certifica que ha sido una sabia (o rentable) elección.

Como todas las modas, hay que tomarlas con cierta precaución, no conviene fliparse demasiado. Especialmente cuando hablamos de una obra de ficción. Esto quiere decir que lo mismo todo lo que aparece narrado en su páginas no es posible llevarlo a la práctica en el mundo real.

Vale, no he leído el libro (por algún motivo que no alcanzo a comprender ha causado furor especialmente entre el público femenino, a pesar de que la protagonista es sometida a prácticas de sometimiento y humillación).

Tampoco soy uno de esos tipos “con mucho mundo” que han viajado a miles de sitios exóticos, han practicado el sexo en todas sus variantes y posibilidades, incluidas las más extremas. Todo lo contrario, con lo que sé sobre relaciones sexuales no se podría escribir ni un folio (por las dos caras, cuidado). No me dejan jugar a “Yo nunca” porque después de 6 horas no he bebido ni una sola vez.

A pesar de ello me veo capacitado para opinar no desde la experiencia, sino desde el sentido común.
Una de las pocas enseñanzas que he podido sacar de mi corta experiencia es que el sexo es muy divertido. Y adictivo. Una vez que lo pruebas, siempre te parece poco.

Pero vamos a ver, hay sitios donde no es lógico meter nuestros penes, aunque  por su forma y profundidad sean propicios para albergarlos y pueda dar mucho gustito. Tubos de aspiradora (sobre todo si está en marcha), buzones (mejor sacar el correo por el método tradicional) o tostadores (si era una petición culinaria de su pareja, que le gusta comérselos más tostaditos, vale)

Y vosotras queridas amigas, para los calores internos a falta de un hombre (nótese que no le he añadido adjetivos calificativos como “bueno”, “decente” o “competente en la cama”), existen objetos diversos fabricados para el uso específico del alivio vaginal, con diferentes formas, con marchas dependiendo de la prisa que se tenga. Una oferta variada.

No es necesario recurrir a soluciones caseras frutícolas (pepinos, plátanos, calabacines, lo que se conoce como “macedonia cachonda regada con flujos vaginales tibios”, al tubo del aspirador (según el accesorio que le pongas, puede valer para ellos y ellas), palos de escoba, tacos de billar, pomos de puerta con formas interesante.

Entiendo que el rollo de las esposas sea bastante popular. A casi todos nos gusta jugar a policías y ladrones, tiene su punto. Y está bien tratar de ser creativos, hacer algo distinto, tener visión emprendedora. Eso sí, con una medida. Unos azotitos, tampoco digo yo que no tengan su gracia. Lo de dejar marcar ya no le veo la gracia. Si a alguien le ponen mucho las fustas, que se compre un caballo (de trapo, no quiero una demanda de asociaciones en defensa de los animales). O que se vaya a Japón, que les encanta, te pagan una pasta por ponerles tibios. Si es que los japoneses son raros.

No sé, es posible que sea un mojigato, un tipo sexualmente aburrido que no merece ser escuchado por gente sexualmente activa e imaginativa, que sabe disfrutar de la vida a tope. Puede que tengáis razón y no sepa de qué hablo.

Pero si acabáis ensartados en alguno de vuestros electrodomésticos, si el tostador último modelo no os quiere devolver vuestro gusanito, si los niños vuelven del colegio y no encontráis las llaves de las esposas, no me llaméis.


martes, 8 de octubre de 2013

Fútbol : ¿Deporte o espectáculo?

"Ocho mentiras y una verdad acerca del fútbol" (Yorokobu.es)


Hoy quiero hacer referencia directa al post cuyo enlace aparece aquí. Me gustaría responder a las cuestiones que el autor plantea. Mi punto de vista es el de un amante del fútbol.

Sin duda, tiene todo el derecho a criticarlo. Pero en mi opinión, parte de una premisa equivocada: no sabe diferenciar entre deporte y espectáculo. No es lo mismo. Ni mucho menos. Con este error bastante habitual es fácil caer en un planteamiento demagógico, que nace del desconocimiento.

No niego que este juego tiene una parte cada vez mayor de espectáculo. Pero ese show mediático crece alrededor del juego, que es lo esencial para los que nos apasiona el fútbol. Lo que ocurre en un terreno de juego, entre dos equipos y un balón.

Y eso no ocurre únicamente en grandes estadios, en ligas profesionales, entre millonarios analfabetos y superficiales. Es lo que pasa en cualquier pista de barrio un sábado por la mañana, entre un grupo de amigos.

Veamos esas 8 mentiras que defiende Antonio Dyaz:

1. Es el deporte Rey
Por supuesto no es el único deporte que existe, pero sí el mayoritario. Lo es en Europa, América del Sur y África. Entre los países de la Commonwealth de los que habla hay otras disciplinas, pero Inglaterra o Irlanda también forman parte de ella y el suelo inglés es la cuna del balompié.
Además si no es el más practicado (dudo que haya un deporte con mayor número de licencias federativas), no hay duda de que es el más visto. Las ligas europeas se visionan en todo el mundo. Es prácticamente imposible no ver un partido en alguna franja horaria.

2. Es un deporte popular
Lo es porque cualquiera puede jugarlo. Creo que aquí es donde se nota que Antonio no lo ha practicado nunca. El fútbol se ve, pero sobre todo se juega. Con un balón y amigos, es suficiente. No se necesita nada más. Las porterías pueden ser dos piedras. Si lo ha practicado, olvidó esa experiencia tan maravillosa.

3. Exalta los valores del equipo
Jugando aprendes valores como la solidaridad, el respeto al contrario, el trabajo en equipo, a cumplir las reglas. La corrupción y la indignidad están en la sociedad, no en un campo.

4. Los jugadores de fútbol son un buen ejemplo
Tratar de convertir a un jugador profesional en un referente para los demás es un error. Los ejemplos de un niño deben ser sus padres, hermanos, familiares, amigos y profesores. Los que pueden enseñarles lecciones de vida diarias.

5. El fútbol une a la gente
Habla de la rivalidad fanática entre equipos, la defensa irracional de unos colores. De nuevo habla desde la ignorancia. Los radicales no son aficionados, son delincuentes que proyectan su violencia escondiéndose detrás de una camiseta. Ninguna persona ejemplar defensora de los animales, al pasar por la puerta 2 del estadio se convierte en un animal. Ya venía así de casa.
Por cierto, existen casos que demuestran su poder unificador, como equipos de niños de Israel y Palestina, capaces de olvidar el odio ancestral de sus pueblos en torno a un balón.

6. Potencia lo local
Cierto Antonio, cada vez más los grandes equipos pasan a manos de magnates que piensan que todo tiene precio. Pero vuelves a olvidar una segunda lectura: los pequeños equipos que permiten a mucho niños en zonas marginales escapar de la sordidez que les rodea, aunque no se conviertan en estrellas (no todo gira en torno a los profesionales, no son lo más importante), les ofrece un espacio seguro, rodeado de otros niños como ellos.

7. El fútbol es cultura
No tiene porque ser una expresión artística. Como no lo es el tenis o la Fórmula 1. Todos tienen un componente visual, una belleza plástica que puedes apreciar o no. Me gusta mucho el fútbol y me encanta leer, el cine, la música, la pintura. No es incompatible. Si piensas que un aficionado al fútbol es un bárbaro subdesarrollado, violento e irracional, es que no conoces a ningún auténtico aficionado al fútbol.

8. El fútbol potencia la igualdad y la no discriminación
Insistes en dar al fútbol una trascendencia vital que no tiene. Vivimos en una sociedad llena de prejuicios: racismo, homofobia, machismo. Pero todos esos prejuicios se generan fuera de los campos y algunos los llevan dentro.

Por supuesto que el circo alrededor del deporte es excesivo, pero es rentable y por esa razón se alimenta. Yo no veo los programas “deportivos” de televisión basados en rumores y gritos, apenas leo la prensa deportiva salvo para ver los resultados, me da igual la novia que tenga uno o el último coche que se compre.

También me parece indecente que el presupuesto de el Museo del Prado sea inferior al de la mayoría de equipos de fútbol. Pero, ¿de eso es también responsable este deporte?. ¿No tienen nada que ver los gestores y responsables del área de Cultura?. ¿Le hacemos culpable del calentamiento global, el hambre en el mundo, las guerras?

Disfruto con el juego, no con el negocio. Aún es posible separarlos. 



viernes, 4 de octubre de 2013

Simplemente, Mariló

Mariló Montero sobre Asunta: “Si acaba de ser asesinada todavía estaba blandita” (ABC.es)


Si he pasado varios días sin escribir era porque no encontraba una noticia que mereciera la pena. Que me impulsara a lanzarme sobre el teclado. Necesitaba una gran historia o una gran figura. Y esa solamente podía ser Mariló.

Muy pocas personas tienen ese don para demostrar su estupidez con naturalidad. Que veas que en el momento que sueltan una barbaridad por la boca su expresión es “qué gran comunicadora soy, todas me envidian y todos me desean, qué suerte tienen de que exista”. Esa es su pose habitual día tras día en el programa. Por cierto, espero que le quiten ese nombre ridículo de “La Mañana” y lo llamen “Yo, yo y yo, la más grande”.

Es una mujer de carácter, a pesar de que reciba críticas por sus comentarios y comportamientos, sabe que los demás se equivocan, que debe seguir siendo ella misma. Piensa “soy natural, digo lo que pienso siempre”. Cierto, el problema es que no piensas lo que dices, nunca.

Pero lo más sorprendente es que este comentario no ha sido el primero. Puede sacar pecho por la ristra de sandeces que ha soltado desde su tribuna en la 1. Tan convencida está de su labor pedagógica (“cuanto aprenden estas gentes simples, es una pena que no se pueda enseñar a ser como yo”) que no reduce sus reflexiones a momentos aislados, hace un tiempo se autoasignó el cierre del programa con un “Editorial”. Su firma y rúbrica, el “esto es mío” para acabar cada día en todo lo alto.

Y tiene pinta de que seguirá muchos años al frente del magazine. Por una parte me parece bien. Fijo que en un par de años tendré “sentencias a lo Mariló” suficientes para escribir un libro. Así no tendremos que esperar a la publicación de sus memorias: “Estoy para comerme”

Además, aunque miles de voces pidan que la echen a la calle, sabe que no debe cambiar (sobre todo en redes sociales, ya sabéis esa gente ociosa que se dedica a criticar el trabajo de los demás, todos escoria rencorosa y vaga).

No como ella que afirmaba hace unos meses “soy la que más trabaja y la que menos cobra”. Es normal que en Televisión Española sus compañeros la adoren, especialmente todos los trabajadores a los que han aplicado recortes salariales cobrando bastante menos, a los del ERE, a los becarios. Al menos saben que hay alguien más puteado que ellos: la candidata a la Medalla del Trabajo, Mariló o como le gusta que le llame su gente cercana “La Diosa”

A esto hay que sumar que ha estado saliendo con el que fue Director General de Televisión Española. No creo que este detalle generara ningún trato de favor para su persona. Desde luego no le hace falta. Por desgracia esa relación ha terminado, aunque no tiene nada que ver que la ruptura ocurriera poco después de que él fuera despedido.

Sí vale esto es muy rollo “Corazón de Otoño”, pero yo siempre he sido de la Igartiburu y no le perdono a Mariló lo mal que se portó con ella. Demostró que la envidia tampoco está entre sus defectos el día que la llevó a su programa, a una presentadora de la misma cadena (más joven y lozana), para putearla y lanzarle darditos.


Ya no quedan mujeres como ella. Espero que los directivos del Ente Público (sí, el sueldito mísero que gana sale de los impuestos y esas cosas, podemos decir que somos sus mecenas) respeten su arte, su gracia, su saber hacer y la mantengan hasta que ella quiera. O hasta que se hunda del todo TVE.