Mariló Montero sobre
Asunta: “Si acaba de ser asesinada todavía estaba blandita” (ABC.es)
Si he pasado varios días sin escribir era porque no
encontraba una noticia que mereciera la pena. Que me impulsara a lanzarme sobre
el teclado. Necesitaba una gran historia o una gran figura. Y esa solamente
podía ser Mariló.
Muy pocas personas tienen ese don para demostrar su
estupidez con naturalidad. Que veas que en el momento que sueltan una
barbaridad por la boca su expresión es “qué gran comunicadora soy, todas me
envidian y todos me desean, qué suerte tienen de que exista”. Esa es su pose
habitual día tras día en el programa. Por cierto, espero que le quiten ese
nombre ridículo de “La Mañana” y lo llamen “Yo, yo y yo, la más grande”.
Es una mujer de carácter, a pesar de que reciba críticas por
sus comentarios y comportamientos, sabe que los demás se equivocan, que debe
seguir siendo ella misma. Piensa “soy natural, digo lo que pienso siempre”.
Cierto, el problema es que no piensas lo que dices, nunca.
Pero lo más sorprendente es que este comentario no ha sido
el primero. Puede sacar pecho por la ristra de sandeces que ha soltado desde su
tribuna en la 1. Tan convencida está de su labor pedagógica (“cuanto aprenden
estas gentes simples, es una pena que no se pueda enseñar a ser como yo”) que
no reduce sus reflexiones a momentos aislados, hace un tiempo se autoasignó el
cierre del programa con un “Editorial”. Su firma y rúbrica, el “esto es mío”
para acabar cada día en todo lo alto.
Y tiene pinta de que seguirá muchos años al frente del magazine.
Por una parte me parece bien. Fijo que en un par de años tendré “sentencias a
lo Mariló” suficientes para escribir un libro. Así no tendremos que esperar a
la publicación de sus memorias: “Estoy para comerme”
Además, aunque miles de voces pidan que la echen a la calle,
sabe que no debe cambiar (sobre todo en redes sociales, ya sabéis esa gente
ociosa que se dedica a criticar el trabajo de los demás, todos escoria
rencorosa y vaga).
No como ella que afirmaba hace unos meses “soy la que más
trabaja y la que menos cobra”. Es normal que en Televisión Española sus
compañeros la adoren, especialmente todos los trabajadores a los que han
aplicado recortes salariales cobrando bastante menos, a los del ERE, a los
becarios. Al menos saben que hay alguien más puteado que ellos: la candidata a
la Medalla del Trabajo, Mariló o como le gusta que le llame su gente cercana
“La Diosa”
A esto hay que sumar que ha estado saliendo con el que fue
Director General de Televisión Española. No creo que este detalle generara
ningún trato de favor para su persona. Desde luego no le hace falta. Por
desgracia esa relación ha terminado, aunque no tiene nada que ver que la
ruptura ocurriera poco después de que él fuera despedido.
Sí vale esto es muy rollo “Corazón de Otoño”, pero yo
siempre he sido de la Igartiburu y no le perdono a Mariló lo mal que se portó
con ella. Demostró que la envidia tampoco está entre sus defectos el día que la
llevó a su programa, a una presentadora de la misma cadena (más joven y lozana),
para putearla y lanzarle darditos.
Ya no quedan mujeres como ella. Espero que los directivos
del Ente Público (sí, el sueldito mísero que gana sale de los impuestos y esas
cosas, podemos decir que somos sus mecenas) respeten su arte, su gracia, su
saber hacer y la mantengan hasta que ella quiera. O hasta que se hunda del todo
TVE.
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