miércoles, 13 de noviembre de 2013

Aeropuertos sin aviones

El aeropuerto sin aviones de Castellón ha gastado más de un millón de euros en control de tráfico aéreo (Infolibre.es)


Debo tener gustos extraños. Posiblemente haber pasado tantas horas delante de la televisión en los ochenta me causara daños cerebrales que empiezan a manifestarse ahora. O lo que ocurre es que yo veo lo que la mayoría no es capaz de percibir.

No admiro a Nadal, Alonso, Gasol, Márquez u otros deportistas (salvo a la Selección Española de Fútbol que siempre llevaré en mi corazón). A figuras insignes de la cultura como Pablo Motos (narcisista, pensador, salvador de la cultura y la música), Carlos Jean (por si alguien no lo conoce, el mejor productor parásito de la escena musical), Willy Toledo (defensor de las dictaduras, siempre que sean de izquierdas) o Sánchez Dragó (antifútbol por su carácter popular y vulgar, pero amante de la pederastia, con menores orientales nada más).

Si me pasaran una de esas encuestas con los más populares, mi número 1 sería él: Carlos Fabra.

Los anteriores habrán ganado torneos, anillos, mundiales, serán admirados por su enorme intelecto y su egolatría. Pero ninguno ha conseguido construir un aeropuerto que nunca tendrá aviones.
Y no se quedó ahí, porque el señor Fabra es un inconformista, siempre pensando en superarse (como con la lotería, cada vez que le tocaba, su meta era que volviera a tocarle y lo consiguió siete veces, hasta cuando no jugaba).

Decidió que no podía conformarse con un logro inalcanzable para el resto de los mortales. Paso a paso ha conformado un proyecto que será recordado hasta el fin de los días.

Remató su obra con una escultura gigantesca representando a su magna persona, que podrá verse desde los aviones que pasen por encima para aterrizar en aeropuertos que si se utilicen.
Inventó un uso nuevo para las pistas huérfanas de aeroplanos: circuito de pruebas para coches de carreras. Cobrando por ello. Se calcula que el coste del aeropuerto con unas 12.500 pruebas al mes, se amortizaría en 50 añitos.

Ahora se comenta que también se pagó una pequeña cantidad, algo más de un millón de euros, en control de tráfico aéreo. Seguro que embargado de esa generosidad que le caracteriza quiso ayudar a una empresa humilde que necesitaba un empujoncito (las malas lenguas dicen que la empresa pertenece a uno de los colaboradores de Don Ignacio González el insigne Presidente del la Comunidad de Madrid, ejemplo de honestidad, otro de mis ídolos, tengo un poster suyo en casa). Además puede prestarle este servicio al aeropuerto de Manises, que por distancia seguro que le vale. No es tirar el dinero, ni realizar operaciones poco claras de las que sacar un beneficio económico.

Yo lo tengo claro, hoy mismo abro una cuenta en Change.org: “Por la concesión del Príncipe de Asturias a la acción altruista a Carlos Fabra”. Espero vuestras firmas.



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