El aeropuerto sin
aviones de Castellón ha gastado más de un millón de euros en control de tráfico
aéreo (Infolibre.es)
Debo tener gustos extraños. Posiblemente haber pasado tantas
horas delante de la televisión en los ochenta me causara daños cerebrales que
empiezan a manifestarse ahora. O lo que ocurre es que yo veo lo que la mayoría
no es capaz de percibir.
No admiro a Nadal, Alonso, Gasol, Márquez u otros
deportistas (salvo a la Selección Española de Fútbol que siempre llevaré en mi
corazón). A figuras insignes de la cultura como Pablo Motos (narcisista,
pensador, salvador de la cultura y la música), Carlos Jean (por si alguien no
lo conoce, el mejor productor parásito de la escena musical), Willy Toledo
(defensor de las dictaduras, siempre que sean de izquierdas) o Sánchez Dragó
(antifútbol por su carácter popular y vulgar, pero amante de la pederastia, con
menores orientales nada más).
Si me pasaran una de esas encuestas con los más populares,
mi número 1 sería él: Carlos Fabra.
Los anteriores habrán ganado torneos, anillos, mundiales,
serán admirados por su enorme intelecto y su egolatría. Pero ninguno ha
conseguido construir un aeropuerto que nunca tendrá aviones.
Y no se quedó ahí, porque el señor Fabra es un
inconformista, siempre pensando en superarse (como con la lotería, cada vez que
le tocaba, su meta era que volviera a tocarle y lo consiguió siete veces, hasta
cuando no jugaba).
Decidió que no podía conformarse con un logro inalcanzable
para el resto de los mortales. Paso a paso ha conformado un proyecto que será
recordado hasta el fin de los días.
Remató su obra con una escultura gigantesca representando a
su magna persona, que podrá verse desde los aviones que pasen por encima para
aterrizar en aeropuertos que si se utilicen.
Inventó un uso nuevo para las pistas huérfanas de
aeroplanos: circuito de pruebas para coches de carreras. Cobrando por ello. Se
calcula que el coste del aeropuerto con unas 12.500 pruebas al mes, se
amortizaría en 50 añitos.
Ahora se comenta que también se pagó una pequeña cantidad,
algo más de un millón de euros, en control de tráfico aéreo. Seguro que
embargado de esa generosidad que le caracteriza quiso ayudar a una empresa
humilde que necesitaba un empujoncito (las malas lenguas dicen que la empresa
pertenece a uno de los colaboradores de Don Ignacio González el insigne Presidente
del la Comunidad de Madrid, ejemplo de honestidad, otro de mis ídolos, tengo un
poster suyo en casa). Además puede prestarle este servicio al aeropuerto de
Manises, que por distancia seguro que le vale. No es tirar el dinero, ni
realizar operaciones poco claras de las que sacar un beneficio económico.
Yo lo tengo claro, hoy mismo abro una cuenta en Change.org:
“Por la concesión del Príncipe de Asturias a la acción altruista a Carlos
Fabra”. Espero vuestras firmas.
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