lunes, 9 de diciembre de 2013

No a la ludopatía de la Tercera Edad

Jaque al bingo en el hogar del jubilado (El Mundo.es)


Ya sé que mucha gente piensa que son años de recortes, no solamente en lo económico, sino en derechos. Hay preocupación con el tema.

Nadie se libra de la acción de nuestros queridos y poco valorados dirigentes. También les ha tocado a ellos, que pensaban que ya habían contribuido con su trabajo y esfuerzo durante décadas al querido Estado, soportando políticos ineptos y mentirosos de todos los partidos y colores: los pensionistas.

Solamente quieren que les dejen tranquilos, disfrutando de su jubilación merecidamente ganada y de sus nietos (la mayoría de las veces son motivo de alegría, salvo si les toca hacer de padres suplentes más horas al día que los titulares).

Nada de tener que levantarse antes de que salga el sol, de trabajar 10 horas diarias. Vivir con calma, sin horarios, disfrutar de un buen paseo, del aperitivo, de las reposición del Equipo A o las recetas del Arguiñano.

Y de vez en cuando, un rato de esparcimiento con sus amigos, echarse un bingo. No en plan “la cena de esta noche nos sale gratis y nos sobra para otro día, ya verás”. Simple diversión.

Pero no contaban con la acción sancionadora de las fuerzas de orden. Como debe ser. Las asociaciones de jubilados son centros de actividades ilegales. Se empieza por una supuesta partida inocente a 10 céntimos el cartón y se acaba con timbas salvajes de dominó, tráfico de pastillas para la tensión y orgías. Depravados.

Gracias a Dios las autoridades han puesto freno a esta espiral delictiva. Como ahora tienen más tiempo libre, gracias a las jornadas de puertas abiertas de todas las cárceles y la lista de imputados que se librarán de sus responsabilidades por tener buenos abogados o algún familiar importante, pueden dedicarse a los auténticos enemigos del país.

Sin hablar de que esta prohibición es por su bien. A su edad las emociones fuertes no son buenas y el bingo genera mucha tensión. Además, con la miseria de pensión que cobran, destinada en la mayoría de los casos a sustentar a la familia de alguno de sus hijos que lleva en paro varios años, cuantos menos gastos innecesarios tengan, mejor.

Como los Reyes Magos no pueden ser los padres, ya que no les llega ni para carbón, que destinen el dineral que invertían en las partidas a hacer felices a sus nietos. Que no sean tan egoístas, para eso están ya los políticos, sindicalistas y empresarios corruptos. Cada uno debe cumplir con su rol social, si no nuestro maravilloso sistema no funciona.

Ellos se empeñan en que sin dinero no tiene interés. ¿No les parece suficiente acción pasear por el parque, dar de comer a los pajaritos o hacer de público en la obra que tengan cerca de su casa? (que gran servicio brindó el señor Gallardón a la Tercera Edad como alcalde, allá donde fueran encontraban obras).

No es necesario que se reúnan alrededor de una mesa de juego. Si quieren hablar con sus iguales, tienen un montón de temas: medicación, dolencias, el futuro negro de sus hijos. Si quieren jugar, que lo hagan a “adivina que síndrome padezco”, “pastillas azules o amarillas” o “¿quién se ha muerto esta semana?”.

Cuánto trabajo nos dan, lo que deberían hacer es quedarse en un rincón (mejor que no nos cueste dinero) y no molestar, que para eso están.

Ya sé, ellos dirán “ya os tocará haceros viejos, ya os tocará”. Tienen razón, pero ese día no tendremos ni 10 céntimos para gastarnos, así que no seremos un problema.



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