Jaque al bingo en el hogar del jubilado (El Mundo.es)
Ya sé que mucha
gente piensa que son años de recortes, no solamente en lo económico, sino en
derechos. Hay preocupación con el tema.
Nadie se libra de la
acción de nuestros queridos y poco valorados dirigentes. También les ha tocado
a ellos, que pensaban que ya habían contribuido con su trabajo y esfuerzo
durante décadas al querido Estado, soportando políticos ineptos y mentirosos de
todos los partidos y colores: los pensionistas.
Solamente quieren
que les dejen tranquilos, disfrutando de su jubilación merecidamente ganada y
de sus nietos (la mayoría de las veces son motivo de alegría, salvo si les toca
hacer de padres suplentes más horas al día que los titulares).
Nada de tener que
levantarse antes de que salga el sol, de trabajar 10 horas diarias. Vivir con
calma, sin horarios, disfrutar de un buen paseo, del aperitivo, de las
reposición del Equipo A o las recetas del Arguiñano.
Y de vez en cuando,
un rato de esparcimiento con sus amigos, echarse un bingo. No en plan “la cena de esta noche nos sale gratis y nos
sobra para otro día, ya verás”. Simple diversión.
Pero no contaban con
la acción sancionadora de las fuerzas de orden. Como debe ser. Las asociaciones
de jubilados son centros de actividades ilegales. Se empieza por una supuesta
partida inocente a 10 céntimos el cartón y se acaba con timbas salvajes de
dominó, tráfico de pastillas para la tensión y orgías. Depravados.
Gracias a Dios las
autoridades han puesto freno a esta espiral delictiva. Como ahora tienen más
tiempo libre, gracias a las jornadas de puertas abiertas de todas las cárceles
y la lista de imputados que se librarán de sus responsabilidades por tener
buenos abogados o algún familiar importante, pueden dedicarse a los auténticos
enemigos del país.
Sin hablar de que
esta prohibición es por su bien. A su edad las emociones fuertes no son buenas
y el bingo genera mucha tensión. Además, con la miseria de pensión que cobran,
destinada en la mayoría de los casos a sustentar a la familia de alguno de sus
hijos que lleva en paro varios años, cuantos menos gastos innecesarios tengan,
mejor.
Como los Reyes Magos
no pueden ser los padres, ya que no les llega ni para carbón, que destinen el
dineral que invertían en las partidas a hacer felices a sus nietos. Que no sean
tan egoístas, para eso están ya los políticos, sindicalistas y empresarios
corruptos. Cada uno debe cumplir con su rol social, si no nuestro maravilloso
sistema no funciona.
Ellos se empeñan en
que sin dinero no tiene interés. ¿No les parece suficiente acción pasear por el
parque, dar de comer a los pajaritos o hacer de público en la obra que tengan
cerca de su casa? (que gran servicio brindó el señor Gallardón a la Tercera
Edad como alcalde, allá donde fueran encontraban obras).
No es necesario que
se reúnan alrededor de una mesa de juego. Si quieren hablar con sus iguales,
tienen un montón de temas: medicación, dolencias, el futuro negro de sus hijos.
Si quieren jugar, que lo hagan a “adivina
que síndrome padezco”, “pastillas
azules o amarillas” o “¿quién se ha
muerto esta semana?”.
Cuánto trabajo nos
dan, lo que deberían hacer es quedarse en un rincón (mejor que no nos cueste
dinero) y no molestar, que para eso están.
Ya sé, ellos dirán “ya os tocará haceros viejos, ya os tocará”.
Tienen razón, pero ese día no tendremos ni 10 céntimos para gastarnos, así que
no seremos un problema.
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