lunes, 30 de septiembre de 2013

La adicción a Internet tiene cura...si la quieres

Abren el primer hospital de desintoxicación para las personas adictas a las nuevas tecnologías (La Capital.com)


Por fin alguien se ha dado cuenta de un serio problema que afecta al mundo moderno. Parece que nadie quería verlo, pero existe. Es una epidemia, cada día avanza de forma silenciosa pero imparable. Es Internet y las redes sociales.
Los tecnológicos son una secta más poderosa que ayer y menos que mañana. Los modernitos y sus aparatos son el nuevo ejército del mal que señalan con su dedo acusador a los que aún no forman parte de su religión cibernética. Herejes que empiezan a ser una minoría perseguida y acosada.
Pero para ellos se abre una luz al final del túnel, un rayo de sol en la noche oscura. En EEUU (siempre ellos) han reconocido que algunas personas (millones) tienen un “problemilla” con lo de las redes sociales y el internet.
Y como allí siempre hay un doctor que tiene el antídoto perfecto para cualquier aflicción física o mental que pueda surgir (incluso para las que aún no se han detectado), ya tienen un tratamiento para acabar con los politoxicómanos de los aparatitos.
Parece ser que en 72 horas te dejan limpio con la primera fase. Supongo que para conseguirlo en un tiempo tan corto será un tratamiento de choque. Aislamiento total. Nada que tenga enchufe, puertos USB o conexión Wifi. Lo mejor una habitación oscura, sin luces, ni ventanas (los peores son los adictos que todavía usan Windows).
Que el individuo sienta lo que es estar más de 30 segundos sin saber que ha pasado en Twitter. Que pase tres días desconectado y cuando salga de la celda de reclusión descubra que el mundo no ha desaparecido. Que el mar aún es azul, los políticos siguen mandando, Sálvame Deluxe es el mejor programa de la televisión mundial y sus amigos de Facebook siguen ahí. EL mundo permanece tal y como estaba tres días antes.
El tratamiento completo consta de 10 días de duración y tiene un coste de 14 mil dólares. No es dinero a cambio de recuperar tu vida real.
Aunque la noticia no ofrece detalles concretos de este tratamiento, parece que se hacen terapias de grupo y se aprende a interactuar con la tecnología de forma saludable. Es decir, te enseñan que para relacionarte con una persona que tienes a cuatro metros de distancia no es necesario Twitter, ni sms ni whasap. Existe un método ancestral y útil: la comunicación oral.
En mi opinión sería muy saludable que una de las prácticas fuera establecer una hora de lectura al día. Para que algunas personas recuerden que antes de los Ipad y Ebook existían los libros, unos seres mitológicos con palabras impresas en papel.
Kimberly Young, el psicólogo responsable de la cura (por un momento me ha recordado a Walking Dead, no por la epidemia sino por lo de los zombies, clavaditos a más de uno/a de los que van con el Smartphone por la calle), avisa que nadie es inmune a este mal. Ni la raza, ni el sexo, ni la condición social te salvan. Es cierto que los hombres de clase acomodada entre 20 y 40 son la población de riesgo máximo, pero cada vez más se extiende entre las mujeres y gente con menor poder adquisitivo (muchos de los que venden la Farola a la puerta de los supermercados tiene móviles mejores que el mío).

Humanos, no dejéis que las máquinas os dominen. Antes de que sea tarde, levantad la cabeza de la pantalla y mirad al mundo que os rodea, el de verdad.

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