“Desarrollan
dispositivo para combatir adicción a Facebook y otras redes sociales”
(Europa Press)
Admito que las noticias que he comentado esta semana están
empezando a generarme una sensación de angustia cada vez más intensa. La vida
del trabajador por cuenta ajena amenaza con convertirse en una condena a
trabajos forzados.
El otro día era un chip localizador para que el empleado no
tuviera la tentación de ocupar su jornada laboral en algo que no fuera ser
productivo.
Ahora leo que unos chicos de EEUU han desarrollado un
dispositivo para evitar que los trabajadores se “distraigan” con las redes
sociales. Se nota que son estudiantes, si se dedicaran 8 o 9 horas a realizar
tareas monótonas y aburridas en una oficina, seguro que no les parecería tan
malo echar un vistazo de vez en cuando a Facebook o Twitter.
Como ellos se pasarán la mayor parte de su tiempo lectivo en
los jardines de la facultad tumbados sobre el césped o en la cafetería jugando
al mus (supongo que en versión americana jugarán al póker, desearán en silencio
los turgente pechos de Donna Joe Amoruso o se emborracharan con whisky ilegal
del alambique de su tío Roscoe de Tallahassee), pensaron “vamos a inventar un
dispositivo para putear a los oficinistas, que se jodan los curritos”.
Está claro que son bastante cachondos estos chavalillos. A
la aplicación la han llamado “Paulov Poke”. Para los no iniciados en Sociología
o los que tengan una vida normal y no dediquen los fines de semana a leer
libros gordos mientras engullen comida precocinada y miran el móvil cada 3
minutos aún sabiendo que no va a sonar sino a salir y divertirse, Paulov
realizó unos experimentos con perros. Así que para estos dos elementos, los
demás somos como sus conejillos de indias.
Este dispositivo tiene como misión ayudar a los individuos a
centrarse en sus tareas, evitando que pierdan el tiempo con la consulta de las
redes sociales. Para conseguirlo, se le coloca una pulsera a la persona
conectada al teclado. Cuando la aplicación detecte que el usuario ha entrado en
Facebook a colgar un vídeo muy gracioso de Youtube, algo no relacionado con su
trabajo, le mandará un mensaje a través de la pantalla advirtiéndole del uso
equivocado de su tiempo laboral. Si persiste, recibirá una descarga eléctrica para
dejarle claro que el aviso no era coña.
Según sus creadores, la descarga no es peligrosa, pero sí
molesta. Qué generosos, no te matan ni te dejan vegetal, únicamente te pegan
una sacudida. Lo que no dicen es qué número de descargas puede asimilar el organismo
antes de colapsarse. Además aseguran que su intención es que los empleados no
pierdan sus ganas de trabajar. Como si alguien tuviera ganas de trabajar. Para
que encima te den calambrazos.
Fijo que tiene una camarita oculta para que estos dos sádicos
puedan ver a los cobayas humanos saltando y retorciéndose con las descargas,
con sus palomitas y el tanque de refresco para disfrutarlo.
Entiendo que en el instituto os hayan hecho la vida
imposible. Los tíos populares os meterían todos los días en vuestra taquilla y
las animadoras se reían de vosotros. Pero el resto de la humanidad no tenemos
la culpa.
Sé que el Señor (o el karma) es justo y con un poco de
suerte ellos acabarán rellenando formularios K-52 el resto de su vida. Espero
que les pongan su aparatito y les suban la potencia a diez mil voltios.
Pues a mí no me extrañaría que terminen utilizando ese aparatito en alguna empresa, con esta crisis... con la escasez de trabajo que hay... lo cual me reafirma en la opinión de que no hay nada como ser tu propio jefe ja ja!
ResponderEliminarEstoy de acuerdo, sería un poco raro que te autocontrolaras con uno de estos aparatitos siendo autónomo, salvo casos de doble personalidad. Gracias por leer el blog Zarel
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