jueves, 22 de agosto de 2013

Hay que parar al parado

“Los parados que no atiendan al teléfono se quedarán sin el subsidio. El ministerio de Empleo realiza llamadas exigiendo su presencia inmediata en las oficinas del INEM”. (El Confidencial Digital).

En estos tiempos de crisis, la picaresca (que palabra tan bonita, nunca pasa de moda y parece que tenemos la exclusividad. España=pícaros) ha alcanzado cotas similares al Siglo de Oro. Aunque los personajes que la encarnan en la actualidad carecen del carisma de un Lazarillo o un Buscón.

El engaño, las “mentirijillas”, se han convertido en parte de nuestra vida diaria. El Estado lo sabe y su deber es intentar ponerle freno. O eso nos dicen.

Desde las administraciones se emplea una palabra mucho más fea, para hacernos ver que es algo malo: fraude. Así suena mucho más ilegal, hace que te lo pienses dos veces porque ser imputado por fraude no queda bien, la gente no te mira igual después. Si tienes suerte, en Mediaset te dan un programa, pero para el resto no es una buena vida.

Parece ser que han decidido dar ejemplo con ese colectivo de gente que no contribuye a salir del túnel, que se pasan el tiempo mano sobre mano: los parados. No tienen suficiente con no trabajar y pasarse todo el día en las redes sociales, además pretender estafar al Estado cobrando un subsidio que no se merecen.

Pues se os acabó la sopa boba. Ahora os enfrentáis a “La llamada sorpresa del Gobierno”, un nuevo programa que no premia, castiga. Si os llaman del INEM y no cogéis el teléfono malditos vagos, os quedaréis sin subsidio de manera inmediata.

No valen las excusas:

“Estaba en el baño y cuando llegué al teléfono ya habían colgado”. Nadie menor de 80  deja como teléfono de contacto un fijo. Para eso están vuestros smartphones de última generación (os quejáis de lo que cobráis de paro pero bien que os lo gastáis en tontería tecnológicas). Todos sabemos que el baño es el lugar de consulta principal de Twitter.

“Me quedé sin batería”. Venga ya, si lleváis el cargador a todos sitios. En un viaje os podéis olvidar de la cartera, el pijama o la insulina. Pero el cargador, nunca. Cuando vuestra pareja os enseña una cabañita romántica en la sierra de Ávila lo primero que decís es “muy bonita, pero, ¿tiene enchufes suficientes?, habrá wifi, ¿no?”.

Ojo, contestando a esa llamada no se acaba el juego. El Estado sabe que hay mucho elemento indeseable, que está apuntado al paro y trabaja en actividades oscuras, para sacarse 30 o 40 euros extras al mes. Así es imposible recuperarse. Pero esos también lo llevan claro.

Nada de “cuando tenga un hueco me paso por allí y echamos un rato socio”. Se activa la segunda fase, modalidad “Qué apostamos”: “querido amigo parado, para no perder el subsidio debe presentarse en su oficina más próxima del INEM con una sartén, un par de aletas y un pirulí. Y la documentación acreditativa correspondiente. Tiene 30 minutos, el tiempo empieza...¡¡ya!!”.

Tampoco sirven aquí los pretextos: “estoy recién operado de una hernia doble”, “tengo que ir a recoger a los niños al colegio, no podemos permitirnos pagar el transporte”, “estoy bañando a mi madre con Alzheimer y no puedo dejarla con nadie porque no tenemos ayudas”. Los del Ministerio de Empleo se las saben todas.

Si superas las dos pruebas serás uno de los afortunados que pueda seguir cobrando la prestación, manteniendo vuestra vida de lujos y placeres.

Por fin el Estado ha conseguido lo que todos le exigimos a un buen Gobierno: que se convierta en nuestro padre.


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