“Los parados que no
atiendan al teléfono se quedarán sin el subsidio. El ministerio de Empleo
realiza llamadas exigiendo su presencia inmediata en las oficinas del INEM”.
(El Confidencial Digital).
En estos tiempos de crisis, la picaresca (que palabra tan
bonita, nunca pasa de moda y parece que tenemos la exclusividad.
España=pícaros) ha alcanzado cotas similares al Siglo de Oro. Aunque los
personajes que la encarnan en la actualidad carecen del carisma de un Lazarillo
o un Buscón.
El engaño, las “mentirijillas”, se han convertido en parte
de nuestra vida diaria. El Estado lo sabe y su deber es intentar ponerle freno.
O eso nos dicen.
Desde las administraciones se emplea una palabra mucho más
fea, para hacernos ver que es algo malo: fraude. Así suena mucho más ilegal,
hace que te lo pienses dos veces porque ser imputado por fraude no queda bien,
la gente no te mira igual después. Si tienes suerte, en Mediaset te dan un
programa, pero para el resto no es una buena vida.
Parece ser que han decidido dar ejemplo con ese colectivo de
gente que no contribuye a salir del túnel, que se pasan el tiempo mano sobre
mano: los parados. No tienen suficiente con no trabajar y pasarse todo el día
en las redes sociales, además pretender estafar al Estado cobrando un subsidio
que no se merecen.
Pues se os acabó la sopa boba. Ahora os enfrentáis a “La
llamada sorpresa del Gobierno”, un nuevo programa que no premia, castiga. Si os
llaman del INEM y no cogéis el teléfono malditos vagos, os quedaréis sin
subsidio de manera inmediata.
No valen las excusas:
“Estaba en el baño y
cuando llegué al teléfono ya habían colgado”. Nadie menor de 80 deja como teléfono de contacto un fijo. Para eso
están vuestros smartphones de última generación (os quejáis de lo que cobráis
de paro pero bien que os lo gastáis en tontería tecnológicas). Todos sabemos
que el baño es el lugar de consulta principal de Twitter.
“Me quedé sin batería”.
Venga ya, si lleváis el cargador a todos sitios. En un viaje os podéis olvidar
de la cartera, el pijama o la insulina. Pero el cargador, nunca. Cuando vuestra
pareja os enseña una cabañita romántica en la sierra de Ávila lo primero que
decís es “muy bonita, pero, ¿tiene
enchufes suficientes?, habrá wifi, ¿no?”.
Ojo, contestando a esa llamada no se acaba el juego. El
Estado sabe que hay mucho elemento indeseable, que está apuntado al paro y
trabaja en actividades oscuras, para sacarse 30 o 40 euros extras al mes. Así
es imposible recuperarse. Pero esos también lo llevan claro.
Nada de “cuando tenga un hueco me paso por allí y
echamos un rato socio”. Se activa la segunda fase, modalidad “Qué apostamos”:
“querido amigo parado, para no perder el
subsidio debe presentarse en su oficina más próxima del INEM con una sartén, un
par de aletas y un pirulí. Y la documentación acreditativa correspondiente.
Tiene 30 minutos, el tiempo empieza...¡¡ya!!”.
Tampoco sirven aquí los pretextos: “estoy recién operado de una hernia doble”, “tengo que ir a recoger a los niños al colegio, no podemos permitirnos
pagar el transporte”, “estoy bañando
a mi madre con Alzheimer y no puedo dejarla con nadie porque no tenemos ayudas”.
Los del Ministerio de Empleo se las saben todas.
Si superas las dos pruebas serás uno de los afortunados que
pueda seguir cobrando la prestación, manteniendo vuestra vida de lujos y
placeres.
Por fin el Estado ha conseguido lo que todos le exigimos a
un buen Gobierno: que se convierta en nuestro padre.
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