Escuela de sexo oral busca sede en España (ElMundo.es)
Soy un gran defensor
del principio “de todo hay que aprender en la vida”. Especialmente en el
terreno sexual.
Seguramente al ser
mi repertorio teórico y práctico bastante limitado en este campo, aplaudo con
especial ilusión las iniciativas emprendedoras relativas a esa materia.
Me parece muy bien
que las mujeres quieran mejorar sus “habilidades”. Y parece que las
instalaciones y los medios están a un alto nivel. Según el artículo no les
falta de nada: buenos materiales, profesorado competente, un entorno relajado y
discreto. Lo ideal para soltarse en un tema que a pesar de que nos empeñemos en
ir de modernos sigue siendo tabú, especialmente para la mujer, a la que le
hemos aplicado el cliché de “menos sexual que el hombre”. Error.
Conozco a más de una
mujer tan sexual como cualquier hombre. Lo que no significa que sea una
ninfómana, simplemente disfruta con el sexo y le apetece hacerlo siempre que
puede. No me suena a una adicción, sino a una forma de disfrutar un placer
genial. Si fuera un tío, le llamaríamos “semental”.
Una de las cosas que
más valoro de esta academia es que han entendido lo fundamental para que los
alumnos aprendan. Nada de teoría, de palabrería hueca, todo práctica. Para qué
sirve que te expliquen la visión científica y aséptica de una felación, a no
ser que te interese para dar una conferencia.
Esto es lo que falla
en la mayoría de métodos milagrosos para aprender inglés a los que nos
apuntamos todos los años en enero y septiembre, borrándonos en marzo y
diciembre. Demasiada gramática y poca conversación. Para soltarse hay que
practicar. Ya sé que son dos disciplinas distintas, pero en ambas se busca
mejorar en el uso de la lengua.
Ofrecen un programa
curricular muy variado. No se limitan al sexo oral, también ofrecen clases de
sexo tailandés, el orgasmo masculino, garganta profunda (eso debe ser una
especialidad) y otra asignatura que me genera dudas: “sexo anal con placer”.
No se especifica
para quién es placentero, ¿para los dos?. Porque al que le toca dar seguro que
le gusta, pero al que le toca recibir (que salvo utilización de elementos
artificiales será ella, ya que solamente tienen alumnas) no sé si estaría de
acuerdo con ese término. Los hombres que se someten a tactos rectales no lo
cuentan como “una experiencia placentera”. Y solamente es un dedo el que entra
por su puerta trasera.
Lo que no entiendo
es que sea un centro exclusivo para mujeres. ¿Solamente ellas tienen que
currarse la vida sexual de la pareja, satisfacer a su hombre?, ¿para ellas no
hay contraprestación, el hombre se limita a tumbarse y leer el periódico
mientras ella hace su trabajo?. Creo que tiene que ver con esa idea que
comentaba antes de la mujer como actora y no disfrutadora del sexo. Lo mismo
estoy equivocado, pero pienso que si disfrutan los dos, será mucho más
divertido. Y personalmente el sexo oral me parece muy divertido, tanto hacerlo
como recibirlo.
No voy de hombre del
S XXI, sensible, avanzado y “muy feminista”. Solamente digo lo que me parece
más lógico. Practiquemos todo el sexo que podamos, lo mejor que podamos. Seamos
generosos y pensemos también en los orgasmos de los demás.
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