miércoles, 25 de septiembre de 2013

Clases de sexo. Orales

Escuela de sexo oral busca sede en España (ElMundo.es)


Soy un gran defensor del principio “de todo hay que aprender en la vida”. Especialmente en el terreno sexual.

Seguramente al ser mi repertorio teórico y práctico bastante limitado en este campo, aplaudo con especial ilusión las iniciativas emprendedoras relativas a esa materia.

Me parece muy bien que las mujeres quieran mejorar sus “habilidades”. Y parece que las instalaciones y los medios están a un alto nivel. Según el artículo no les falta de nada: buenos materiales, profesorado competente, un entorno relajado y discreto. Lo ideal para soltarse en un tema que a pesar de que nos empeñemos en ir de modernos sigue siendo tabú, especialmente para la mujer, a la que le hemos aplicado el cliché de “menos sexual que el hombre”. Error.

Conozco a más de una mujer tan sexual como cualquier hombre. Lo que no significa que sea una ninfómana, simplemente disfruta con el sexo y le apetece hacerlo siempre que puede. No me suena a una adicción, sino a una forma de disfrutar un placer genial. Si fuera un tío, le llamaríamos “semental”.

Una de las cosas que más valoro de esta academia es que han entendido lo fundamental para que los alumnos aprendan. Nada de teoría, de palabrería hueca, todo práctica. Para qué sirve que te expliquen la visión científica y aséptica de una felación, a no ser que te interese para dar una conferencia.

Esto es lo que falla en la mayoría de métodos milagrosos para aprender inglés a los que nos apuntamos todos los años en enero y septiembre, borrándonos en marzo y diciembre. Demasiada gramática y poca conversación. Para soltarse hay que practicar. Ya sé que son dos disciplinas distintas, pero en ambas se busca mejorar en el uso de la lengua.

Ofrecen un programa curricular muy variado. No se limitan al sexo oral, también ofrecen clases de sexo tailandés, el orgasmo masculino, garganta profunda (eso debe ser una especialidad) y otra asignatura que me genera dudas: “sexo anal con placer”.

No se especifica para quién es placentero, ¿para los dos?. Porque al que le toca dar seguro que le gusta, pero al que le toca recibir (que salvo utilización de elementos artificiales será ella, ya que solamente tienen alumnas) no sé si estaría de acuerdo con ese término. Los hombres que se someten a tactos rectales no lo cuentan como “una experiencia placentera”. Y solamente es un dedo el que entra por su puerta trasera.

Lo que no entiendo es que sea un centro exclusivo para mujeres. ¿Solamente ellas tienen que currarse la vida sexual de la pareja, satisfacer a su hombre?, ¿para ellas no hay contraprestación, el hombre se limita a tumbarse y leer el periódico mientras ella hace su trabajo?. Creo que tiene que ver con esa idea que comentaba antes de la mujer como actora y no disfrutadora del sexo. Lo mismo estoy equivocado, pero pienso que si disfrutan los dos, será mucho más divertido. Y personalmente el sexo oral me parece muy divertido, tanto hacerlo como recibirlo.

No voy de hombre del S XXI, sensible, avanzado y “muy feminista”. Solamente digo lo que me parece más lógico. Practiquemos todo el sexo que podamos, lo mejor que podamos. Seamos generosos y pensemos también en los orgasmos de los demás.


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