Botella cree que Madrid no debe presentarse como
candidata a los JJOO de 2024 (El Economista.es)
Mucho se ha hablado
en los últimos días sobre el pequeño desliz idiomático de nuestra querida
alcaldesa. No pienso incidir en ese tema.
Creo que lo sensato
en este momento es buscar una reflexión meditada y profunda sobre un asunto que
ha convulsionado a los madrileños. Para que toda España se recupere del duro
golpe y pueda seguir hacia adelante en el camino de la salida de la crisis.
Precisamente ha sido
Ella, la que nos ha ofrecido ese pensamiento reposado, tranquilo, madurado,
sobre cuál debería ser el futuro olímpico de la capital.
Nos guste o no,
estaremos la mayoría de acuerdo con ella. Con tres veces basta. Hasta un
soltero de larga duración como yo entiende que si alguien te dice “NO” tres
veces, es mejor dejarlo. No importa lo que hagas. Puedes cambiar tu aspecto,
tus amigos, tu coche, tu personalidad, es inútil. De sus labios no escucharás
otra cosa que una negación.
Es un signo de
grandeza levantarse cuando caemos, pero si te tiran al suelo de un estacazo y
te dicen “no se te ocurra levantarte más o te espiazo de un garrotazo” (en
lenguaje del COI es mucho más fino y elegante, pero el mensaje es el mismo),
sigue tumbado o arrástrate huyendo.
Doña Ana lo ha sintetizado
a la perfección: “Creo
que en este momento la carrera olímpica ya nos ha proporcionado todos los
beneficios que podemos esperar de ella en los próximos años. Creo, por tanto,
que Madrid no debe buscar la celebración de los Juegos del año 2024”.
Bien, querida
alcaldesa. Pero, ¿qué beneficios nos ha proporcionado la carrera olímpica?. Además
de tener un disgusto cada dos o tres años después de que todo el que hablaba de
la candidatura destacaba que esta vez sí era un proyecto potente, que éramos
los favoritos, que el mundo entero nos alababa, ¿nos ha dado algo más este
empeño de niño de 7 años “¡pues yo quiero
ser olímpico y ya está, si no lo soy dejo de respirar!”?.
Me imagino que se
referirá a las infraestructuras que se habían construido para el evento y que
ahora todos disfrutaremos.
Como la Peineta,
que tiene el mismo aspecto que hace 10 años, salvo por las vallas y las
máquinas. Es cierto que esas obras, si acaban algún día, no se desperdiciarán.
Será un recinto deportivo del que disfrutarán todos los atléticos. Bueno, a los
que les guste, que según las últimas encuestas son el 0,00003 % del total. Pero
sin prisa, que hasta el 2016 no os toca.
También ha
tranquilizado a los que temíamos por el destino del Centro Acuático. Si no van
a meter allí a deportistas, ¿para qué utilizarán el agua?. Ya lo ha aclarado.
Servirá de Centro de Estudios Acuáticos. Allí vivirán los patos del Manzanares,
si aún queda alguno vivo. Será el nuevo hogar de los peces mutantes del Retiro
y si en el futuro somos gobernados por alguna raza extraterrestre, podrán
utilizarlo como lugar de sacrificios rituales humanos. Esos peces se comen
cualquier cosa.
No quiero olvidar
otro de los beneficios que nos ha brindado la cabezonada de nuestros regidores.
La diversión impagable de soportar unas obras de la M-30 que parecía que nunca
acabarían. Conducir durante años entre excavadoras, camiones, salidas mal
señalizadas, polvo, atascos infinitos. Aunque para ser justos, esto deberíamos
agradecérselo personalmente a Don Alberto Ruiz Gallardón.
Amigos, ya
tenemos mucho de lo que dar gracias por la bendita carrera olímpica. No
insistamos. Quedémonos con los buenos recuerdos.
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