Relacionan actividad
cerebral con el uso de redes sociales (El Nacional)
Estaba faltando un estudio sobre las redes sociales. Nada
menos que de la Universidad Libre de Berlín (que lleve la palabra “libre” en su
nombre genera cierta desconfianza, como cuando la Alemania comunista se llamaba
“República Democrática Alemana”).
Sostiene que el uso de redes sociales está ligado a una zona
concreta del cerebro llamada núcleo accumbens, relacionada con el proceso de
recompensas. Concretamente se refiere al uso de Facebook.
Su sistema se basa principalmente en publicar cosas en el
muro, compartir con los demás esperando sus respuestas. Por supuesto, salvo
tres o cuatro que vayan de depresivos interesantes o de góticos trasnochados,
el resto esperamos que las respuestas sean positivas. El objetivo de todo
usuario de Facebook es alcanzar el premio soñado a lo que hacemos, decimos o
fotografiamos: un “Me gusta”.
En este hecho incide el estudio. Con los “Me gusta” es esa
región concreta del cerebro la que se activa. Tras someter a varios sujetos al
mismo estímulo, una respuesta positiva de otra persona sobre algo que habían
dicho o hecho, comprobaron que la reacción cerebral era mayor en los que
utilizaban las redes sociales.
Vamos, que somos como los perros de Paulov, estamos deseando
que nos tiren una galleta, significa que hemos hecho bien la estupidez que a
nuestro amo le parece encantadora y nos obliga a repetir siempre que viene
alguno de sus amigos, igual de memos que él.
Necesitamos el reconocimiento de los demás para sentirnos
bien. Para ello no dudamos en ponernos en ridículo, pasarnos horas colgando
fotos, vídeos, cualquier cosa por absurda o desagradable que pueda ser o a
compartir cada segundo de nuestra insustancial vida.
También asegura que la reacción a una respuesta positiva era
mucho menor cuando la acción no la habíamos realizado nosotros, sino un
tercero. Además de no tener personalidad, somos unos envidiosos. Si alguien
cercano descubriera una vacuna definitiva para el cáncer, lo primero que
pensaríamos sería “Y tenía que
descubrirla el idiota este, con lo mal que me ha caído siempre. Seguro que no
era tan difícil, yo porque con el padel no tengo tiempo, si no...”.
Llegan a la conclusión de que el nivel de aprobación puede
ser adictivo para el cerebro humano, especialmente en el caso de las redes
sociales. Según ellos, sería una explicación para el tiempo que le dedican
algunas personas, descuidando su vida real.
No voy a decir que el estudio no sea importante, pero vaya,
que no han descubierto nada, todo el mundo lo sabe. Por lo menos yo sí. Si no
lo he publicado es porque soy muy modesto. Bastante mal están los
investigadores con lo de la crisis, para que yo les quite el trabajo.
Si queréis ver algo increíble de verdad, seguid mi perfil
de Facebook, a cualquier hora, yo siempre
estoy colgando cosas en mi muro, todas son joyas del saber imprescindibles para
la civilización. Y no olvidéis darle a “Me gusta”. No hace falta ni que leáis
lo que pone, vosotros solamente pinchad en “Me gusta”.
Vamos, hacedlo ya.
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