viernes, 6 de septiembre de 2013

Por caridad, dale a "Me gusta"

Relacionan actividad cerebral con el uso de redes sociales (El Nacional)

Estaba faltando un estudio sobre las redes sociales. Nada menos que de la Universidad Libre de Berlín (que lleve la palabra “libre” en su nombre genera cierta desconfianza, como cuando la Alemania comunista se llamaba “República Democrática Alemana”).

Sostiene que el uso de redes sociales está ligado a una zona concreta del cerebro llamada núcleo accumbens, relacionada con el proceso de recompensas. Concretamente se refiere al uso de Facebook.

Su sistema se basa principalmente en publicar cosas en el muro, compartir con los demás esperando sus respuestas. Por supuesto, salvo tres o cuatro que vayan de depresivos interesantes o de góticos trasnochados, el resto esperamos que las respuestas sean positivas. El objetivo de todo usuario de Facebook es alcanzar el premio soñado a lo que hacemos, decimos o fotografiamos: un “Me gusta”.

En este hecho incide el estudio. Con los “Me gusta” es esa región concreta del cerebro la que se activa. Tras someter a varios sujetos al mismo estímulo, una respuesta positiva de otra persona sobre algo que habían dicho o hecho, comprobaron que la reacción cerebral era mayor en los que utilizaban las redes sociales.

Vamos, que somos como los perros de Paulov, estamos deseando que nos tiren una galleta, significa que hemos hecho bien la estupidez que a nuestro amo le parece encantadora y nos obliga a repetir siempre que viene alguno de sus amigos, igual de memos que él.

Necesitamos el reconocimiento de los demás para sentirnos bien. Para ello no dudamos en ponernos en ridículo, pasarnos horas colgando fotos, vídeos, cualquier cosa por absurda o desagradable que pueda ser o a compartir cada segundo de nuestra insustancial vida.

También asegura que la reacción a una respuesta positiva era mucho menor cuando la acción no la habíamos realizado nosotros, sino un tercero. Además de no tener personalidad, somos unos envidiosos. Si alguien cercano descubriera una vacuna definitiva para el cáncer, lo primero que pensaríamos sería “Y tenía que descubrirla el idiota este, con lo mal que me ha caído siempre. Seguro que no era tan difícil, yo porque con el padel no tengo tiempo, si no...”.

Llegan a la conclusión de que el nivel de aprobación puede ser adictivo para el cerebro humano, especialmente en el caso de las redes sociales. Según ellos, sería una explicación para el tiempo que le dedican algunas personas, descuidando su vida real.

No voy a decir que el estudio no sea importante, pero vaya, que no han descubierto nada, todo el mundo lo sabe. Por lo menos yo sí. Si no lo he publicado es porque soy muy modesto. Bastante mal están los investigadores con lo de la crisis, para que yo les quite el trabajo.

Si queréis ver algo increíble de verdad, seguid mi perfil de Facebook, a  cualquier hora, yo siempre estoy colgando cosas en mi muro, todas son joyas del saber imprescindibles para la civilización. Y no olvidéis darle a “Me gusta”. No hace falta ni que leáis lo que pone, vosotros solamente pinchad en “Me gusta”.


Vamos, hacedlo ya.

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